CAIRN.INFO : Matières à réflexion

1Desde la subida de la ola de las ciencias cognoscitivas, muchos investigadores y responsables en política de la ciencia piensan que se produce bajo nuestros ojos un avance muy grande en la historia del conocimiento. Un avance que, ademá s, toca a supuestos fundamentos del conocimiento mismo. Durante mucho tiempo, la epistemología regía lo que convenía decir sobre este tema. Hoy, parecería que se encuentra destronada por fundamentos todavía má s sólidos en lo má s profundos del cerebro y de la neurobiología, o de la lógica y lo que revelan las sorprendentes simulaciones informá ticas. En un caso como en otro, las ciencias sociales no parecen tener nada superior que decir sobre esto. Epistemología como neurociencias manifiestamente no necesitan las ciencias sociales para construir sus afirmaciones e imponerlas como última instancia explicativa.

2Má s allá del útil trabajo de decantación que conviene comprometer concerniendo a la contribución efectiva de las ciencias cognoscitivas, investigadores emergentes de todas las disciplinas de las ciencias sociales dan a conocer que sus aproximaciones son gravemente descuidadas. Y esto tiene como consecuencia la descontextualización de los procesos de producción de conocimientos. Desde 1980, Edwin Hutchins había demostrado que convenía tener en cuenta contenidos de los argumentos – y no solamente de la lógica – para dar cuenta del raciocinio de Trobiandais.

3La tradición de la antropología cognoscitiva (D’Andrade, 1995) produjo así descripciones meticulosas del pensamiento como el se produce en el seno de grupos sociales y en el seno de su cultura material. En el mismo espíritu, Hutchins (1994, 1995) y muchos otros (por ejemplo Traweek, 1988; Goodwin, 1995; Conein y Jacopin, 1994; Quéré, 2003) mostraron que el raciocinio no se comprendía por fuera de las instituciones, las organizaciones, los colectivos, los materiales y los instrumentos. Hutchins introduce la noción de cognición distribuida y Suchman (1987) la de la acción situada. Sus trabajos demuestran que no bastan los protocolos rigurosos utilizados en el laboratorio (de psicología o de neurología) para captar vá lidamente los procesos del conocimiento. El aná lisis, el cá lculo, el juicio, la memoria, la síntesis, etc., son actividades que dependen de las interacciones entre diferentes personas, entre y con instrumentos diversos y convenios sociales así como con el mundo (socio-naturaleza). Estos autores no disuelven por lo tanto los procesos cognoscitivos ni en eventuales últimas explicaciones sociológicas o materiales, ni en combinaciones de lógica, de psicología, de social y de artefactos. Al contrario, siguen la pista a los procesos cognoscitivos dando cuenta de las transformaciones de los problemas y las cogniciones a medida que una persona o un instrumento interviene y los vuelca.

4La antropología de conocimientos, en su acepción má s amplia [1], reenvía al estudio pluridisciplinario de los conocimientos realizados como discurso, como prá cticas, o como dispositivos técnicos; sobre las condiciones de su producción, de su utilización, de su transmisión y, má s ampliamente, de su movilización por los colectivos humanos. El término 'antropología' es tomado aquí no en su sentido particular, sino en un sentido general de encuesta multidisciplinaria sobre las prá cticas y las conductas, sobre las representaciones y las ideologías, sobre las profesiones, las organizaciones y las instituciones, sobre las técnicas y las producciones en sus singularidades históricas. El horizonte de esta concepción de la antropología de los conocimientos probablemente es la cual puso Hutchins sus fundamentos, a saber una antropología cognoscitiva que no se desarrolla al lado de las problemá ticas nacidas de la psicología y de la lógica, sino que les sea compatible en la preocupación de dar cuenta de procesos efectivos de cá lculo, de juzgamiento, de transformación de las formas cognoscitivas y de sus desplazamientos.

5Este primer número de la Revue d’Anthropologie des Connaissances que nosotros esperamos, sea un incentivo para los intercambios científicos pluridisciplinarios de alta calidad en la perspectiva que acaba de ser enunciada. Su Comité de Redacción escogió comprometer en seguida el debate teniendo como base algunos textos que nos han sido propuestos y que son varias entradas de materia sobre el fondo: el objeto de conocimiento. El objeto aquí no se reduce a lo que se trata de conocer y que se opondría al sujeto, como en la perspectiva cartesiana de un pensamiento confrontado con las cosas. Se trata má s bien de todo este ensamble material, especie de arcilla, con la cual se hace el conocimiento.

6En el primer artículo, titulado « Des techniques de gestion des connaissances à l’anthropologie des connaissances », Jean Pierre Poitou, anteriormente editor de la revista Technologie, Idéologie, Pratique. Revue d’Anthropologie des Connaissances, nos hace parte de una reflexión de fondo que se refiere a la gestión de conocimientos – a menudo reducida a una combinación de ideología y de caja de herramientas. Lejos de la proliferación de literatura que alaba los méritos de « Knowledge management » o de exponer astucias de gerentes y de ingenieros sobre el tema, Poitou sugiere que la gestión de conocimientos es un aspecto fundamental de toda actividad cognoscitiva. Pues no se trata de un problema reciente ni de una prá ctica nueva. Al contrario, la gestión de conocimientos tiene una historia en la cual se articulan los aspectos cognoscitivos de la historia económica y de la historia de las técnicas. La antropología de conocimientos, desde su punto de vista, elabora una teoría del pensamiento como la gestión de conocimientos. Pasa por el estudio de la producción como actividad cognoscitiva, estudio que se topa con la dificultad de concebir la organización colectiva de las actividades mentales. En esta perspectiva, Poitou propone introducir algunas nociones fundamentales llamadas a colmar las insuficiencias de las teorías en materia de gestión de conocimientos. La cuestión se plantea, en particular, de dar cuenta de la permanencia relativa del patrimonio cultural técnico compartido, sin movilizar las metá foras biológicas de memoria de empresas o de organizaciones que aprenden. Poitou sugiere poner la atención en la base tecnológica de la empresa – el " trabajo muerto "–, fundamento de la cooperación tanto como los conocimientos comunes de los asalariados. En esta perspectiva, la capacidad de los asalariados a apropiarse de lo que el equipo representa del saber acumulado para transformarlo en actividades productivas corresponde a la gestión de conocimientos. Má s bien que presentar las consecuencias prá cticas que emanan de esta hipótesis, Poitou presenta aquí nociones, a veces antiguas, sobre las cuales fundar una concepción de las relaciones cognoscitivas entre los hombres y sus herramientas. El pone su atención en las habilidades de gestión de conocimientos constituidas por un ensamble de métodos – aproximación a las herramientas, la interrogación del medio, el cumplimiento de las actividades, la apropiación de los resultados intelectuales adquiridos a través de la actividad productiva – tomadas en un tejido cultural y social. Poitou explora así la dimensión cognoscitiva de las condiciones sociales de la acción eficaz.

7En su artículo titulado « Humains et non-humains : un bilan d'étape de la sociologie des collectifs », Rémi Barbier y Jean-Yves Trepos atacan menos directamente a la cuestión del conocimiento que a la de la acción. Proponen renovar las teorías de la acción y del actor y, particularmente, dotar a esta última de un sentido ordinario de la objetividad. Se trata, en particular, de dar cuenta de las posibilidades de compromiso del actor y de la diversidad de sus relaciones con los objetos, diversidad, la cual reenvía a los modos de existencia social de los objetos. Barbier y Trepos proponen, primero hacer un balance de los trabajos que dependen de una " sociología de los objetos » cuya ambición es repoblar el universo sociológico con los objetos que entran en una construcción sutil de la sociedad. Por lo tanto el modelo de la "persona ordinaria competente” de Boltanski y Thévenot (1991) y la noción de « dotación de base de los actores » (Dodier, 1993), la noción de « sentido ordinario de la objetividad » propuesta por los autores, daría cuenta de la abertura de los actores a una pluralidad de coger los objetos con arreglo a las coacciones pragmá ticas de la acción. Se esfuerzan entonces por describir el equipo mínimo de este sentido ordinario de la objetividad frente a un mundo ambiguo: realidad manifiestamente construida tanto como entidad consistente que conduce a una forma de realismo. Los autores sugieren que la consistencia del mundo depende a la vez de habilidades de las personas a aproximarse de manera adecuada y de las oportunidades que él ofrece. En una segunda parte del artículo, los autores vuelven sobre algunas nociones propuestas para el aná lisis de los colectivos, ensamblajes de humanos y de no humanos y ponen en evidencia su dimensión política. Tratan en particular tres formas de ensamblajes : los compromisos de personas y de cosas, las redes técnico-económicas, los mundos de los objetos.

8El artículo de Nicolas Veyrat, Eric Blanco y Pascale Trompette, titulado « L'objet incorporé et la logique des situations. Les lunettes au fil de l'histoire et au gré des usages  », propone un estudio original de caso. A partir de la atención creciente dada a los nuevos objetos comunicantes cada vez má s acoplados a la persona – llevados como el teléfono móvil y las múltiples tarjetas con chip, o incorporados – los autores interrogan la disolución de la frontera del humano y de los equipos técnicos de los cuales son dotados. Estas prótesis informacionales y comunicacionales conducen a interrogarse sobre el hombre moderno como « ser híbrido ». Para hacerlo, los autores emprenden un desvió histórico para comprender cómo un objeto vuelto ordinario y común a través del cual el sujeto mira el mundo - las gafas – se dotó de un espesor y de usos variados, en má s de diez siglos. El artículo estudia particularmente la transformación de las configuraciones socio-técnicas de esta herramienta comprometida con el conocimiento del mundo. Los autores muestran cómo, pasando del estatus de objeto radicalmente exterior al de dispositivo obligado, luego portado, incorporado y por fin volatilizado, se ata el cuerpo del sujeto conocido. El aná lisis pone en evidencia la variedad de formas de acoplamiento entre sujetos, artefactos técnicos y situaciones de uso. Este aná lisis conduce entonces a los autores a extender el aná lisis de los artefactos corporales a las actividades en las cuales se insertan y a su ecología socio-material. Ponen en evidencia la continuidad de la problemá tica del acoplamiento, circulando entre situaciones discontinuas de usos. Sugieren que una configuración socio-técnica puede ser razonada como un ensamble hibrido de elementos técnicos y humanos, siempre frá giles y recompuestos con arreglo a las situaciones.

9Béatrice Cahour, Christian Brassac, Pierre Vermersch, Jean-Léon Bouraoui, Bernard Pachoud y Pascal Salembier también proponen un estudio empírico original, titulado « Étude de l'expérience du sujet pour l'évaluation de nouvelles technologies; l'exemple d'une communication médiée ». Proponen evaluar la utilización de nuevas tecnologías de comunicación llevando su atención a la vez en los procesos cognoscitivos y en los procesos afectivos. El estudio de caso propuesto describe la utilización de una herramienta de comunicación audio y vídeo para las interacciones móviles a distancia. Pone en evidencia varios fenómenos cognitivo-afectivos a la obra, en particular: la inconfortable disimetría generada por la herramienta en el control de la exploración visual, la dificultad que las personas tienen para seguir los movimientos imprevisibles de la otra, y la compensación de estados afectivos co-ocurrentes. Los objetos comunicantes son introducidos aquí como objeto de estudio má s que como elementos problemá ticos y explicativos. El estudio contribuye a aclarar en la acción por medio de un dispositivo experimental original. Má s allá del examen de estos objetos comunicantes, la ambición del artículo es no obstante introducir una nueva dimensión, la afectividad, en la evaluación de los dispositivos técnicos vía una técnica de colección de datos, técnica puesta a prueba en el artículo. La discusión desarrolla el aporte de esta metodología experimental para estudiar la emergencia de los afectos y su papel funcional durante la actividad, mirando la acción y la decisión.

10Por fin, cerrando el circulo y volviendo sobre la cuestión de los procesos colectivos del conocimiento, Christian Brassac propone una reflexión personal titulada « Une vision praxéologique des architectures de connaissances dans les organisations » discutiendo el aporte de la obra de Ash Amin y Patrick Cohendet (2004). Para estos autores, economista y geógrafo, el conocimiento es primero una prá ctica que se actualiza en el seno de comunidades tramadas por interacciones entre humanos y mediadas por artefactos. Desarrollan una tesis arraigada en varias disciplinas de las ciencias humanas y sociales. Abren un espacio de discusión relativo al saber en las organizaciones. Brassac, como psicólogo social de los procesos cognoscitivos colaborativos, propone una lectura y subraya la convergencia epistemológica alrededor del paradigma de la acción situada. El conocimiento esta vinculado a una actividad humana cuyo aná lisis se despliega sobre varios niveles no separados: individual, interindividual, intragrupal, intergrupal, organizacional, societal. Brassac expone, en primer lugar, el itinerario seguido por los autores y explora sus referencias conceptuales. Muestra luego en que su aprensión de la pareja “knowledge-knowing” (conocimiento como objeto y como proceso) inscribe a estos autores en una antropología del conocimiento. Brassac muestra en qué su posición dota su dominio de estudios de una base conceptual a priori fecunda.

11Por el número presente, esperamos comprometer un debate pluridisciplinario alrededor de la aprensión de los objetos en la comprensión de los procesos cognoscitivos. Apartá ndose de aproximaciones représentacionalistas y cognitivistas del conocimiento, se trata también de reenviar de dos en dos las aproximaciones del fenómeno que se lo reducen al individuo o al colectivo. Se trata, en particular, de tomar los colectivos como ensamblajes en donde ni los soportes individuales, ni los marcos sociales, ni la materialidad no son excluidos. Al contrario, se trata de explorar la fecundidad de enfoques que exploran las configuraciones, las emergencias y las transformaciones.

Notes

  • [1]
    Concepción expuesta en los estatutos de la Société d’Anthropologie des Connaissances que publica la presente Revue d’Anthropologie des Connaissances.

BIBLIOGRAFíA

  • Ash, A. et P. Cohendet (2004), Architectures of Knowledge: firms, capabilities, and communities, Oxford University Press.
  • Boltanski, L. et L. Thévenot (1991). De la justification. Les économies de la grandeur, Paris, Gallimard.
  • En ligneConein, B. et E. Jacopin (1994). « Action située et cognition : le savoir en place », Sociologie du travail, n° 4, p. 475-499.
  • En ligneD’Andrade, R. (1995). The Development of Cognitive Anthropology. Cambridge, Cambridge University Press.
  • Dodier N. (1993). « Les appuis conventionnels de l'action. Éléments de pragmatique sociologique », Réseaux, n° 62, p. 65-85.
  • En ligneGoodwin, C. (1995). “Seeing in Depth”, Social Studies of Science, vol.° 25, n° 2, p. 237-274.
  • En ligneHutchins, E. (1980). Culture and inference: a Trobriand case study. Cambridge, Mass., Harvard University Press.
  • En ligneHutchins, E. (1994). « Comment le “cockpit” se souvient de ses vitesses », Sociologie du travail, n° 4, p. 451-474.
  • Hutchins, E. (1995). Cognition in the wild. Cambridge, Mass., MIT Press.
  • Quéré, L. (2003), « La cognition comme action incarnée », p. 143-164, dans A. Borzeix, A. Bouvier et P. Pharo, Sociologie et connaissance. Nouvelles approches cognitives. Paris, CNRS Éditions.
  • Suchman, L. (1987). Plans and situated actions. The problems of human/machine communication. Cambridge. Cambridge University Press.
  • Traweek, S. (1988). Beamtimes and Lifetimes. The World of High Energy Physicists. Cambridge, MA, Harvard University Press.
Dominique Vinck
Profesor en sociología en la Universidad de Grenoble. Es miembro del centro de investigación PACTE (CNRS / Grenoble Universidad) donde el dirige el eje transversal “Ciencias-sociedad”. Sus investigaciones se enfocan en la sociología de las ciencias y de la innovación, sobre todo en el campo de las micro y nanotecnologías. Sus publicaciones recientes sont : Ingénieurs au quotidien. Ethnographie de l'activité de conception et d'innovation (PUG, Grenoble, 1999) (Everyday Engineering. Edición americana, MIT Press, 2003), Pratiques de l'interdisciplinarité (PUG, Grenoble, 2000) et Sciences et sociétés. Sociologie du travail scientifique (A.Colin, Paris, 2007).
PACTE Politique - Organisation
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BP 47
38040 Grenoble cedex 9 (France)
Dominique. Vinck@ upmf-grenoble. fr
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Mis en ligne sur Cairn.info le 01/02/2007
https://doi.org/10.3917/rac.001.0007
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